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Visto para sentencia el juicio por amianto en GM

fotoA la tercera fue la vencida. Después de dos intentos fallidos de llegar a un acuerdo, ayer por fin se celebró el primer juicio por una muerte por exposición al amianto en Aragón. Se trata del caso de un empleado de la planta de General Motors (GM) en Figueruelas que falleció en el 2011 después de trabajar durante 28 años en la multinacional del automóvil y otras empresas del sector donde se empleaba este mineral, muy utilizado en la industria en los años 60 y 70 y que ha sido clasificado como cancerígeno. La familia quiere que la compañía asuma su responsabilidad en la muerte pero, ante la falta de acuerdo entre las partes, la magistrada del Juzgado de lo Social número 5 de Zaragoza deberá dictar sentencia.

La familia y la compañía ya habían celebrado dos actos de conciliación antes del juicio de ayer. Según informó Aragón Televisión, la viuda pide 400.000 euros de indemnización. Durante el juicio, GM aseguró que nunca se ha manipulado este mineral en su fábrica de Figueruelas, pero sí elementos que lo contienen, y negó que haya habido presencia de asbesto por encima de la normativa.

La víctima, L. T. B., trabajó durante 28 años como mecánico en GM y entre 1983 y 1986, a temporadas y debido a la falta de personal, se le destinaba a la nave de chasis --contigua al lugar en el que desempeñaba su tarea habitual--, donde lijaba zapatas de freno para ajustarlas al tambor. Estas contenían amianto, y el polvo generado era eliminado por soplado, por lo que, según la demandante, "estaba expuesto al mencionado mineral sin que existieran controles ni las debidas medidas de seguridad y prevención".

En abril del año pasado, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) reconoció la muerte derivada del amianto y la enfermedad laboral, pero no la responsabilidad de la firma. Según considera acreditado la sentencia --que ratifica la del Juzgado de los Social número 4 de Zaragoza, al no admitir el recurso de la Seguridad Social--, la exposición al asbesto le provocó, tras una latencia de 25 años, un derrame pleural izquierdo maligno por mesotelioma (cáncer de pulmón) que acabó por causarle la muerte en diciembre del 2011. "El señor T. no recibió orden alguna relativa a precaución en esa actividad de lijado de zapatas, ni usaba mascarilla", recogía la sentencia. Además, ambas naves --garaje y chasis-- estaban unidas por una puerta abierta de considerables dimensiones. Al trabajador le fue concedida la incapacidad temporal cuatro meses antes.


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