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Asbesto, epidemia silenciosa

DALILA CARREÑO / Publicada el 28/02/2014 10:23:04 a.m.


Prohibido en más de 50 países, en México el asbesto todavía es un material utilizado en más de 3 mil productos.

Conocido también como amianto o "fibra milagrosa", este mineral altamente resistente al calor, la fricción y el desgaste natural, es empleada en tejas, láminas, azulejos, tubos para drenaje, impermeabilizantes y balatas, entre otros.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han declarado que todos los tipos de asbesto, incluido el crisotilo, son cancerígenos, y que no existe un nivel seguro de exposición.

Además, en 1977, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) determinó que la inhalación de las fibras de asbesto provoca cáncer pulmonar, mesotelioma maligno pleural (cáncer de pleura) y peritoneal (cáncer del peritoneo), cáncer de faringe y de ovario.

La doctora Guadalupe Aguilar Madrid, egresada y profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, estima que existen 500 casos de enfermedades causadas por mesotelioma, al año, en el País.

"Hay una epidemia, porque, de haber de 17 a 20 casos (de 1979 a 1997), a partir de 1998 se dispara y empezamos a tener 60; al siguiente año, 70. Y, actualmente, con los estudios que he realizado, estimo que hay 500 casos.

Oficialmente, por datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, hay 200 casos por año", explica.

Adicionalmente, los estudios de Aguilar Madrid señalan que, por cada caso de mesotelioma hay 2.2 muertes por cáncer pulmonar, lo que crea un total de unos mil 100 fallecimientos anuales relacionados con el asbesto.

El equipo de investigadores, neumólogos y oncólogos que encabeza Aguilar Madrid es el único en México que estudia la relación del asbesto y el mesotelioma pleural.

Enfermedad y omisión

Aunque se solicitó a la Coordinación de Salud en el Trabajo del IMSS la información sobre cuántos casos han sido reconocidos como enfermedad de trabajo, no se obtuvo respuesta.

Sin embargo, de acuerdo con estudios de Aguilar Madrid, sólo ocho casos han sido reconocidos por el IMSS, sin que se sepa cuántos ha habido en Pemex, la Marina, el ISSSTE y la Secretaría de Salud.

Además, la especialista apunta a que debería existir un censo de las empresas importadoras de asbesto, qué productos se siguen haciendo con este mineral, cuántos trabajadores lo manipulan y cuánta población se expone indirectamente al inhalar las fibras, ya sea por lavar ropa contaminada o por vivir alrededor de las empresas que trabajan con asbesto.

Pese a que Francia y Holanda cuentan con fondos para las víctimas del amianto, en México, la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ni siquiera considera que sea dañino.

"Si bien existen factores de riesgo derivados del contacto constante y prolongado con el crisotilo, dichos factores pueden ser reducidos si se siguen precauciones, como el encapsulamiento del material y el no desestabilizar las fibras del mismo", comenta una fuente de la Cofepris que pidió el anonimato.

"Toda vez que estas condiciones ya están garantizadas en la normatividad vigente, la Comisión de Evidencia y Manejo de Riesgos de la Cofepris no considera necesaria una prohibición absoluta de este material en tanto que no existan productos sustitutos".

No obstante, la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS) cuenta con una lista de los sustitutos del asbesto.

Caos jurídico

Conocer la situación del asbesto en México resulta complicado, pues las instancias gubernamentales difieren en datos o no proporcionan la información solicitada.

Así, mientras el Instituto Mexicano de Fibroindustrias, A.C. reportó que sólo tiene el dato de una empresa con licencia de funcionamiento y que está afiliada con ellos, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) señaló que tiene registradas 28 instalaciones que utilizan asbesto (de las cuales sólo operan 18) y la Cofepris apunta a que son sólo tres las compañías importadoras de las que esta comisión tiene aviso de funcionamiento.

Antonio Galván, presidente del Instituto Mexicano de Fibroindustrias, defiende que se promueva un uso seguro y responsable del crisotilo.

"Los procesos productivos en los cuales se emplea el crisotilo como materia prima están altamente automatizados y evitan al máximo el contacto con la fibra", asegura.

"Cumpliendo con la normativa, todos los trabajadores que laboran en la industria son evaluados médicamente de manera periódica, además de ser capacitados continuamente en su uso seguro".

Altamente dañino

El doctor Luis Argote Greene, cirujano de tórax y oncología torácica, explica que el asbesto nunca debió haber sido manipulado por el hombre.

"Es un mineral que es cancerígeno. Está prohibido en todo el primer mundo. Pero, después de que lo prohibieran allá, lo mandaron acá, al tercer mundo", critica el médico.

Actualmente, los mayores productores de asbesto son Sudáfrica, Rusia, Brasil, Zimbabwe, China, Italia, Colombia, Grecia, India, EU, Australia, Alemania y Francia.

México lo importa de Rusia y Brasil. Antes también lo hacía de Canadá, pero este país ya dejó de extraerlo.

El especialista lamentó que, a pesar de las recomendaciones internacionales y de que se ha comprobado científicamente que es cancerígeno, México siga importando y trabajando con asbesto.

"Es muy grave. Es un problema político, económico y social. No es tan fácil decir: 'Vamos a desaparecer todo el asbesto', pero hay que insistir en que se debe prohibir. A las compañías hay que darles opciones y un tiempo coherente para que usen los sustitutos".

TESTIMONIO

A los 15 años, Ernesto Escalera trabajó en la empresa Asbestos de México, ubicada a unos 500 metros de su casa, en la Colonia San Pedro Barrientos, en Tlalnepantla. Ahí fabricó tubos de asbesto para drenaje durante ocho meses.

Treinta y tres años después falleció. El diagnóstico: mesotelioma pleural.

"Me comentaba que se tenía que cubrir porque había neblina allá adentro: era el polvito de asbesto", dice María Inés Basurto Campos, su viuda, de 45 años.

"Mi hermano Enrique, que también falleció (a los 31 años, luego de trabajar cinco en esa empresa), me dijo que sólo se cubría con una mascarilla delgadita".

Su esposo es el noveno integrante de su familia que fallece a causa de cáncer de pulmón. Ya antes había perdido a su madre, dos hermanos y cinco tíos.

"Todos han muerto por cáncer de pulmón", alcanza a decir con la voz cortada.

Ernesto Escalera, fallecido el 14 de enero de 2013, empezó a sentirse mal dos años antes. Comenzó con una tos intensa y complicaciones para respirar.

"Como ya habíamos pasado por esos síntomas, nos preocupamos mucho".

Y, aunque le pusieron oxígeno y le sacaron el líquido acumulado en el pulmón, el diagnóstico no era claro.

"Después de mucho tiempo me dijeron que era mesotelioma, que le encontraron moléculas de asbesto".

A Ernesto Escalera le practicaron dos toroscocopias y nueve quimioterapias. Al final, no la reconocieron como enfermedad de trabajo. 


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